De belleza distraída

Santi y Jacobo deciden apuntarse a un gimnasio en su lucha contra el michelín y la  flacidez, allí conocerán al que será el gran amor de Santi: Milo, el monitor del gimnasio perfecto e imposible.

Algo tan difícil como conseguir que un Adonis de mármol se fije en un turista feo (más que feo, refeo), será la tarea que se auto pondrá Santi quien contará con la ayuda de sus hadas madrinas: Jacobo, su mejor amigo, La Chelo, la recepcionista travesti del gimnasio, Victoria, Israel, Fernando…

Con el paso del tiempo la amistad entre Santi y Milo se hará más fuerte pero cada vez que parece que las circunstancias les van acercando surge un revés del destino que les vuelve a separar, hasta que finalmente el cosmos estará a su favor para que ambos asimilen lo que siente.

Pero… ¿no será demasiado tarde? ¿Conseguirán demostrar que el amor no entiende de reglas físicas?

De belleza distraída