Los hermanos caníbales de la ferreteria sangrienta
Cuando llegas a los treinta y no tienes estudios, dinero, amigos, trabajo y pareja; debes plantearte qué estás haciendo con tu vida. Pero Rafa y Jordi no. Ellos deciden montar un falso casting para intentar ligar con tías. Si todo esto no parece suficientemente patético, añádele que ese casting lo montan en la cutre ferretería de Manuel (el padre de Rafa), un ex feriante que no puede considerarse que esté venido a menos, porque nunca estuvo “a más”.

El escenario: una trastienda mugrienta, que no merece ser digna de una peli de serie B, sino directamente de serie Z. Un único testigo: Ramón (la mascota de Jordi), un perro capaz de dormir mientras anda. Sin un plan definido, pretenden que cada chica que se pase por el “casting”, caiga rendida a los supuestos encantos que creen tener. Y si no, se encomiendan al mito de que toda actriz que quiere un papel ha de “currarse” el casting (y al director).

En uno de sus pocos momentos de lucidez, a Jordi se le ocurre titular a la falsa película: “Los hermanos caníbales de la ferretería sangrienta”. Lo que parecía un falso casting para una falsa peli, irá cogiendo forma poco a poco de un proyecto real de peli. A lo largo de diez capítulos, iremos viendo a chicas de todo tipo de condición. Algunas creyendo que van a un casting serio y dándose de bruces con dos tíos sin escrúpulos ni dignidad.